De todo un poco

Moda sostenible

 

Hace unas semanas acudí a una mesa redonda que organizó el IMF Business School. El tema a tratar era: “Retos que afronta la moda: creatividad vs compromiso social”. Sus ponentes eran los siguientes:

  • Carol Blázquez,Head of Innovation & Sustainability de ECOALF.
  • Laura Sánchez, Modelo y Directora de Go Eventos.
  • Delia García Gómez, CSR and Sustainability Manager El Corte Inglés.
  • Brenda Chávez, Periodista especializada en sostenibilidad y cultura.
  • Ton Pernas, Director del MBA en Moda de IMF (Moderador del acto)

Es curioso que siendo el hombre el ser más privilegiado de la creación, (ya que tenemos entendimiento y voluntad, cosa que el resto de los seres vivos no poseen) seamos los que más maltratamos el planeta.

Producimos al año millones de toneladas de residuos. La tierra poco a poco se va convirtiendo en un depósito de basura.

El planeta nos ha sido regalado a todos, por lo tanto, no es justo hacer uso de este para un beneficio individual. Lo que hemos recibido también pertenece a los que vendrán después de nosotros ¿qué mundo les dejaremos? Es nuestra responsabilidad que el planeta continúe siendo habitable para las siguientes generaciones.

 “La lógica del «usar y tirar», genera tantos residuos por el deseo desordenado de consumir más de lo que realmente se necesita”. (Papa Francisco. Encíclica “Laudato Sí”)

 

Y de esto justamente es de lo que se habló en el taller sobre moda sostenible. La conclusión a la que se llegó fue la importancia de la vuelta a la sobriedad. Qué paradójico que uno de los sectores que ha fomentado ese “deseo desordenado de consumo” (porque seamos realistas, algunos compramos de forma compulsiva), sea ahora el que intente concienciar a las personas de un consumo responsable. Y me parece muy bien, ya era hora.

Después del petróleo, la moda es uno de los sectores (hay estadísticas que dicen que es el segundo) que más contamina. El consumo de ropa será sostenible siempre y cuando se conserven los recursos de los que disponemos y se respeten a las personas implicadas en los procesos productivos. Si, habéis leído bien, porque dentro de la ecología también nos encontramos nosotros. Hay procesos que son perjudiciales para la salud y que aún quedan por erradicar. Yo aquí también iría más allá e incluiría a los consumidores (que serían los últimos de la cadena productiva, por ser el target de las empresas), ya que…

“Mientras más vacío está el corazón de la persona, más necesita objetos para comprar, poseer y consumir” (Papa Francisco. Encíclica “Laudato Sí”).

En este caso el respecto hacia los consumidores al que me refiero es el de ayudarles a consumir con criterio, para evitar el círculo vicioso en el que nos encontramos. Y sobre todo fomentar otro tipo de valores que nada tienen que ver con el tener, tener y tener.

El consumo de ropa cada vez es más alto (+60% de consumo medio), la vida media de las prendas cada vez es más bajo (-50% ciclo de vida) y el 85% de las prendas acaban en vertederos.

Ante este panorama, algunas empresas como por ejemplo ECOALF, han empezado a reciclar residuos y prendas desechadas para la creación de hilo. De esta forma han conseguido tejidos con unas propiedades muy similares a los no reciclados.

 

También hay más empresas que están cambiando poco a poco su filosofía y van haciendo colecciones más ecológicas, e invierten en campañas que animan a la gente a comprar con más criterio:

Adolfo Domínguez:

 

 

María Malo

 

Zara

 

 

 

Cabuya Surf bikinis

 

Las iniciativas ecologistas pueden terminar encerradas en la misma lógica de la globalización: buscar sólo un remedio técnico a cada problema ambiental que surja, es aislar cosas que en la realidad están entrelazadas, y esconder los verdaderos y más profundos problemas del sistema mundial”. (Papa Francisco. Encíclica “Laudato Sí”).

 

Efectivamente quedarnos solamente en lo externo no nos ayudará a ver cual es el verdadero problema de que estemos terminando con el planeta. Hay que ir siempre a la raíz. Perdonad que haga tanta mención al Papa Francisco; hace no mucho leí su encíclica Laudato Sí y me parecieron muy acertados algunos de sus comentarios para este artículo.

Lo bueno es que ya se está haciendo algo para evitar que la contaminación vaya a más. Aquí he de decir que cada uno desde su lugar puede aportar algo:

Primero hablaría de la responsabilidad de los gobiernos que con incentivos a empresas que cuiden el medio ambiente y la penalización a quienes lo dañen, además de campañas de concienciación y muchísimas cosas más, pueden ayudar enormemente.

Las empresas que proporcionan las materias primas: Aquí estarían por ejemplo las granjas o las que tienen cultivos. Si no maltratan al animal y tampoco usan productos perjudiciales en los cultivos o no abusan de los recursos naturales para el cuidado del cultivo (como usar más agua de la necesaria), ya es un gran paso. Esto en lo que se refiere a la creación de tejidos naturales, pero también están aquellas empresas que producen tejidos sintéticos y artificiales. En este caso habría que cuidar otro tipo de cosas: no contaminar el agua con deshechos químicos o el aire con los gases que se producen.

En cuanto a las empresas textiles (productoras de tejidos y acabados): Su responsabilidad en este caso sería primero que las personas empleadas, tuvieran condiciones laborales justas (no estar expuestos a productos o procesos dañinos para la salud, sueldo digno, horario compatible con la vida privada y dar la oportunidad de que la persona pueda promocionarse internamente contribuyendo así a su realización personal; esto último además ayuda también a la misma empresa, porque motiva a la persona a ser cada vez mejor profesional) y gestionar correctamente los deshechos, como por ejemplo las prendas descartadas: hacer todo lo posible para reciclarlas y si no se pudiera (no todos los tejidos son reciclables), buscar la forma de darles otro uso.

Las marcas también tienen su parte desde diseño, patronaje, compra… cada uno en su puesto puede poner su granito: los diseñadores eligiendo tejidos que no tengan un gran impacto medioambiental en su producción, haciendo modelos que no necesiten mucho gasto de tejido… Los patronistas teniendo cuidado en la marcada de los patrones para no desperdiciar tejido. Los compradores buscando proveedores que usen tejidos ecológicos y que trabajen con fábricas donde no se explote a las personas que trabajan en ella….

Y el consumidor, ¿qué puede hacer? Pues primero no comprar cosas que no se necesiten o que sólo se vayan a poner una vez. Aquí propondría algo parecido al mensaje de Adolfo Domínguez (está un poco más arriba de este post); cuando escriba sobre como hacer un cambio de armario me extenderé más en las compras responsables.

Lo que no usemos y esté en buen estado regalarlo, donarlo, revenderlo o hacerle algún cambio. Hay muchas webs que proponen ideas muy interesantes tipo “hazlo tú mismo” (“DIY” Do It Yourself en inglés) para darle otro look a prendas que nos aburren, pero que no queremos deshacernos de ellas. Aquellas que no estén en buen estado a lo mejor se pueden aprovechar para darles otro uso, como por ejemplo hacer trapos para limpiar la casa. También hay marcas de ropa que te recogen la que no quieres y ellos se encargan de reciclarla; algunas a cambio te dan descuentos para siguientes compras en sus tiendas. Y si lo que tienes te gusta, pero no le das mucho uso y tampoco quieres deshacerte de ello préstalo, a veces alguna amiga, una hermana o una prima pueden usarla para algún evento especial y evitáis hacer una compra innecesaria. Y si al final hay que comprarse algo sí o sí, puede ser muy buena idea ir a tiendas de ropa de segunda mano o que destinen los beneficios a obras caritativas, eso sí infórmate a cuáles, porque es importante saber si tienen una finalidad que concuerde con tu forma de pensar.

 

CONCLUSIÓN:

 

¡Hasta pronto!

 

 

 

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