¿Qué te dice hoy tu armario?

Empieza el calorcito, toca cambio de armario

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Ya se va asomando el buen tiempo y hay que ir pensando en el cambio de ropa. Este es el mejor momento para hacer una buena puesta a punto de nuestro armario: vaciarlo, limpiarlo y organizarlo. Pero lo más importante es que en este proceso, se haga un balance de lo que realmente debería volver al armario y lo que no.

 

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Hacemos el 80% de los looks con el 20% del armario. Me acuerdo una vez que me propuse, con el fin de ponerme toda la ropa del armario, no repetir ninguna prenda en 20 días. Al final lo conseguí, pero fue agotador. Esto me sirvió para darme cuenta de que no es aconsejable tener tanta ropa. A consecuencia, comencé un proceso de cambio de armario y no ha sido el único. Lo normal es que con el tiempo nuestro armario cambie por diversas razones: el cuerpo, la personalidad, el poder adquisitivo, las modas…. Todo cambia y es ley de vida que se refleje en nuestro aspecto.

 

 

Antes de nada, he de deciros que este proceso no se hace de la noche a la mañana. Es como querer que una casa quede totalmente amueblada y decorada el mismo día en el que se ha hecho la mudanza. Toda transformación requiere su tiempo si se quiere hacer en condiciones. Las prisas no dejan ver con perspectiva.

 

Empezamos con la limpieza del armario

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Los armarios también se ensucian y cogen polvo. Cuando lo vaciéis aprovechar para limpiarlo a conciencia. Se le puede pasar un paño con líquido específico para muebles y así quitarle todo el polvo, además algunos dejan un perfume muy agradable. Una vez que el armario se haya secado y ventilado bien, se le puede poner bolsitas con perfume y productos para las polillas, si sois de las personas que tenéis prendas de tejidos naturales.

 

Una vez limpio y perfumado el armario, debemos comprobar que las perchas de las que disponemos están en condiciones de seguir siendo usadas y ver si tenemos que comprar más. El perchado es importante porque pueden deformar las prendas si no se usa el que corresponde. Las perchas de madera son las mejores y lo normal es colocarlas en la barra hacia el mismo sentido, como hacen en las tiendas. Las prendas de punto nunca se perchan.

 

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Ahora vamos con la ropa

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Antes de devolver la ropa al armario habría que hacer por lo menos tres montones: uno con la ropa que se va a retirar, otro con la que se va a conservar y otro con la que aún dudéis si conservarla o no, para hacer un repaso definitivo.

¿Qué criterios hay que tener en cuenta para saber que ropa hay que retirar? Como decía Coco Chanel “la elegancia implica renuncia” , así que no nos queda otra que deshacernos de algunas prendas si queremos depurar nuestra imagen. Las prendas que se deberían desechar son las que estén en mal estado (que tengan el tejido desgastado, con pilling (pelotillas) o con manchas que no haya forma de hacerlas desaparecer), que no favorezcan o que no hayamos usado en un par de temporadas.

Respecto a las prendas que vamos a retirar, habría que ver donde destinarlas, quizás se puedan dar a asociaciones benéficas o regalarlas a alguien. La que esté muy mal para dar, quizás pueda servir para hacer trapos de limpieza o se les pueden quitar los adornos como parches, cremalleras o botones para añadirlos a otra prenda que queramos renovar o arreglar.

¿Qué ropa es la que hay que conservar? Aquella que favorezca la figura, tanto por el patronaje como por el colorido, la que sea de buena calidad y la que os traiga buenos recuerdos. Con respecto a esto último, no sé si alguna vez os ha pasado, que habéis acumulado demasiada ropa que os recuerde cosas bonitas. Bueno, por si en algún momento os encontráis en la situación de que os tenéis que deshacer de ellas porque no os valen, os puedo dar un par de soluciones: una es que veáis la posibilidad de regalársela a alguien especial que sepáis que además de quedarle bien, la cuidará. Otra es que a veces se puede coger alguna parte y adaptarla a otra prenda que sí volverá al armario. Pongo un ejemplo: yo tuve un monederito de tela preciosísimo de cuando era pequeña, me lo regaló una persona muy querida y  me trae  recuerdos especiales. Corté una parte del monedero que tiene un dibujo muy bonito y la he usado como parche para un vaquero.

Aquella que no sepáis si darla o quedárosla, sería bueno que os la volvierais a probar y analizarais los pros y los contras.  Si en ese montón encontráis alguna que quizás tenga posibilidades de seguir en vuestro armario, pero con la condición de hacerle algún cambio, quedárosla y buscar ideas de modificaciones que la hagan más ponible y combinable con el resto de la ropa que tenéis. En internet y en las revistas hay mucha inspiración. Yo me hice un pantalón vaquero de dos que tenía; uno me quedaba pequeño de cadera y el otro era muy soso. El resultado fue este:

 

Puede que, una vez terminado todo este proceso de limpieza, os encontréis con que habéis descartado más ropa de la que os imaginabais. Eso es un gran paso, porque si queremos que entre aire nuevo hay que hacerle hueco, ¿no?

 

Ahora que el armario y la ropa están listos, toca organizar como colocarlo todo ¿No os pasa que muchas veces os ponéis lo mismo porque no encontráis las cosas? Pues eso se soluciona con organización. Esto incluso ayuda a ver con más claridad si por un casual hay prendas repetidas; hay gente que se compra una y otra vez la misma prenda porque no es consciente de que ya la tenía y no estamos para malgastar.

Cada uno puede ver cuál es la mejor forma de organizar el armario, yo por si acaso os aconsejo que coloquéis la ropa por color y por prendas. Empezar primero poniendo la ropa por colorido: en la parte izquierda del armario, poner los colores básicos de los más oscuros a los claros, empezando por lo que tengáis en negro hasta terminar con las prendas que sean blancas. Después del blanco colocar los colores vivos, también por orden de intensidad: empezando por los colores más intensos hasta los tonos pastel. Después de esto, en la parte izquierda colocar las prendas superiores empezando por las chaquetas, luego camisas y después tops. A continuación, colocar las prendas inferiores, empezando por los pantalones y terminando por las faldas. No es aconsejable colocar un traje de chaqueta en una misma percha; al separarlo veréis con más facilidad si la falda, el pantalón o la chaqueta del traje, combinan también con otra prenda que tengáis.

En los cajones, una cosa que a mí me ayuda, es poner los vestidos que son de punto en un cajón junto con las partes de abajo y en otro cajón las partes de arriba y dentro de estos también por colores. Los coloco así porque tengo más partes de arriba, así que necesito el cajón entero.

 

Respecto a los accesorios, lo mejor es tener un perchero que facilite verlos, esto ayudará a que podáis usar todo.  Los percheros de pared o percheros de los que se pueden colgar de las puertas son los mejores.

 

Una vez elegido el tipo de perchero que mejor os va, se coloca todo por colores, empezando por los más oscuros hasta los más claros.

Colocar las prendas por colorido ayuda a que podamos combinarlas mejor y ver si hay algún color que nos falta o nos sobra.

 Ya organizado todo, quizás veáis que el fondo de armario os falla un poco. Bueno, pues en el siguiente post, explicaré como hacer un fondo de armario, como mantenerlo y como hacer compras con cabeza.

 

¡¡Hasta pronto!!

 

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